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Sus orígenes se remontan a una primitiva ermita que existió en su solar en el siglo XVI.

En el año 1557, doce virtuosas mujeres acudieron al Obispo Don Garcia de Haro, exponiéndole sus deseos de vivir en la paz del claustro. Esta idea fue acogida favorablemente y el prelado entregó algunas limosnas para dar comienzo a la santa empresa. Las referidas mujeres solicitaron amparo de las personas pudientes, y fue una noble dama de nacionalidad portuguesa, la que cedió algunas casas de su propiedad, situadas en la calle de los Herreros (Rosario), en las que se edificó un modesto oratorio en dicho año.

En esta casa permanecieron las religiosas hasta 1593, que fue precisamente cuando esta ermita fue declarada auxiliar de la parroquia de Santa Cruz.

Por este tiempo se trasladó desde la iglesia de San Juan  de Dios a esta ermita una cofradía, integrada por la numerosa colonia de negros que residía en la ciudad, que era la de los Morenos, que rendían culto a Nuestra Señora del Rosario, de cuyo titular tomó nombre dicha iglesia, así como la calle. La Cofradía de los Hermanos Morenos del Rosario de Cádiz, es una de las mas antiguas de su género.

En 1636 fue trasladada la imagen de Nuestra Señora del Rosario a la iglesia de los Padres Dominicos.  
En 1787 fue declarada Parroquia siendo Obispo Don José Escalzo y Miguel, pudiéndose administrar a partir de este momento en ella el sacramento del Bautismo.

ARQUITECTURA.
 
La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, pertenece al orden dórico
Sufrió varias reformas, siendo las mas importantes, la reconstrucción de principios del siglo XVIII y la efectuada por Torcuato Benjumeda a fines del mismo siglo. En la última, bajo el patrocinio del Marqués de Valde-Iñigo y del Conde de Reparaz, se amplio con dos naves laterales, dándole su actual fisonomía neoclásica.

Interior.
 
Tiene planta de cruz latina con tres naves.
La nave principal, con bóveda de cañón con lunatos, decorada con figuras geométricas, se divide en cuatro tramos por pilastras toscazas.
Los brazos laterales del crucero, y las naves menores se cubren con bóvedas vaidas, alternándose las decoradas con molduras cuadradas y las que llevan un casquete circular.

En la nave central se sitúa el púlpito, realizado en mármol del siglo XVIII, con tornavoz y escalera rococó en madera tallada.

Retablos.

Presenta un interesante conjunto de retablos neoclásicos, realizados en mármoles de colores, proyectados por Benjumeda con la colaboración escultórica de Cosme Velázquez.
El retablo mayor alberga en su hornacina central la imagen de la Virgen del Rosario, realizada a fines del XVIII; a sus lados se sitúan las de San Servando y San Germán, atribuidas a Francisco de Villegas. En los muros laterales hay dos lienzos realizados por Juan de Herrera, que representan la Trinidad y la entrega de la casulla de San Ildefonso. 

El retablo del lado izquierdo tiene una imagen dieciochesca de San José. El primer retablo es del Crucificado de las Misericordias, de la escuela genovesa del siglo XVIII, y a sus lados San Francisco de Borja y San Luis Gonzaga. A continuación la imagen de la Virgen de los Ángeles, atribuida a Benito de Hita del Castillo, y policromada por Francisco María Mortola, a ambos lados San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, y a continuación el grupo barroco que representa a San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña 

En la nave de la derecha un retablo con la imagen de San Cayetano; a continuación un San Antonio Neoclásico, con San Ramón Nonato y San Francisco de Paula. El siguiente retablo lo preside una dolorosa dieciochesca y a sus lados San Nicolás de Bari y San Vicente Ferrer. El cuarto retablo dedicado por los navarros a San Fermín, imagen neoclásica flanqueada por San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier. 

La iglesia cuenta con un rico conjunto de piezas de arte suntuarias, tanto de bordados como de orfebrería. Entre ellas destacan las vestiduras de las vírgenes del Rosario y de los Dolores; los blandones de plata de la capilla de San José; los jarrones y ramos de plata del altar mayor, así como un copón y cáliz de estilo imperio. 

La fachada.

La fachada se articula mediante cuatro pilastras jónicas; el cuerpo central tiene ático rematado por frontón curvo que alberga hornacinas con las imágenes de la Virgen del Rosario, San Pedro y San Pablo, realizadas en mármol, al igual que el resto de la portada. Flanquean esta fachada dos torres, con cuerpo de campana de planta cuadrada, que llevan columnas jónicas adosadas a las esquinas y rematadas por un chapitel bulboso.

Uno de los sacerdotes que mas se preocupó por esta Parroquia fue Don Manuel Roldan Ramos, que estuvo destinado en ella de 1863 a 1897; gracias a él recobraron gran suntuosidad los actos religiosos que se celebraron en la misma durante esos 34 años. También realizó diversas reformas en el templo y adquirió los ornamentos y vasos consagrados para el culto del mismo, con las limosnas que solicitaba para tal fin a los fieles, invirtiendo en ello mas de 32.000 pesetas, cantidad muy considerable en aquel tiempo.

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